jueves, 1 de marzo de 2007

Placeres íntimos

Era sábado, hacía calor. Mucho calor.
Se arrastró fuera de la cama, se recogió el pelo en un nudo, intentó estirar a manotazos las arrugas de su camiseta y se largó escaleras abajo, arrastrando los pies.
Treinta y cinco minutos más tarde volvió a subir las escaleras con los brazos cargados y se tiró sobre la cama revuelta y húmeda de calores de verano. Ahí, un poco encima de las bolsas recién traídas, se puso a hurgar entre plásticos y celofanes. Lo encontró. En la mesa de luz atiborrada no había ninguna cuchara y hacía demasiado calor para ir hasta la cocina. Entonces enterró el dedo índice en la crema helada que empezaba a derretirse y lo sacó chorreando chocolate. Los ojos le brillaron un instante antes de llevarlo a la boca. Y fue feliz. A su alrededor todavía tenía varios paquetes de colores que le aseguraban unos minutos más de goce.

7 comentarios:

BerenOiSe dijo...

ahi viene la diabetes de sí!

Gabriel dijo...

Gooooooorrrrrrrdddaaaaa!!!
jajajajaja!!!

Y yo que me clavaba un kilo de helados por día, durante 9 meses al año!!!

Así toy :$

Bolas! me tentaste!! Y ahora?? :D

Ana C. dijo...

¿Helado de chocolate en la cama? ¿Y con los dedos?

Eso suena demasiado pecaminoso, y muy golosa.

vic dijo...

buéh, me espiaste?

Alex dijo...

a dónde fue a parar mi comentario????
Grrrrrrrrrrrrrrrr....pasame el dedo, nonono, dejá, chupo el mío, gracias, tanta gula no :)

DIEGO. dijo...

Este texto está cargadísimo de sensualismo. Y debo confesarlo, me erotizó. La imagen descripta es sugestiva y posee una cadencia femenina realmente movilizadora. Aunque en perjuicio de lo que creo, fue su objetivo, la gula. Cosa que en lo personal, no me molestó.

Un beso.

BdA dijo...

calor, cama, helado, chocolate, y sin cuchara... jajaja¡¡¡ suena bien.