viernes, 6 de abril de 2007

Para Ana C. y Alex con admiración y respeto

Necesitaba un blog nuevo para contar novedades, pero la pereza se lo impedía, así que se metió en espacio ajeno para expiar sus más graves pecados. Se vio culpable cuando disolvió la colmena, y construyó una isla que sólo adquirió su verdadero significado cuando le llegó el momento de silenciarla, momento en el que la ira, por fin, se apaciguó. La soledad brutal, interior, la envidia de lo perdido, del perdido, y por qué no, la lujuria como víctima, la condujeron a la conciencia instantánea de toda la estupidez contenida en estos últimos meses de su vida.
La historia, aunque fue pública, sólo ella la conoce. Alguno de vosotros fue confidente, incluso cómplice, pero la visión era parcial, la estupidez no se refleja en el espejo de la soberbia.
Necesitó un blog para destruir su vida, ahora necesitaba otro para desmentirlo, pero tuvo miedo de verse envuelta en su propio argumento. Se conformó con entrar en lugar común y decir, despacito y quedo, “lo amo, qué carajo”

El final de esta historia se desconoce, pero se cuenta que ella dejó patria y hacienda y se fue a buscarlo muy lejos. Si alguien sabe qué fue de ella, de ellos, por favor, no dejen de informarme.

5 comentarios:

Alex dijo...

es lo que me imagino?

Ana C. dijo...

A mí, por ahora, me gusta mucho el principio de esta historia. Una que empieza con un "lo amo, qué carajo" no puede menos que gustarme. Y el resto me deja muy intrigada.

Hasta la dedicatoria me intriga, vamos.

Alex dijo...

a mi la dedicatoria me hizo sentir importante.
Mika es bella.

Cecilia dijo...

¡Que viva el amor!!!!

Nina London dijo...

Ternurita, che....