domingo, 9 de septiembre de 2007

Máxima.

Sintió la turgencia del pene acariciando sus nalgas, goteando, humedeciéndolo todo a su paso y se puso tensa de inmediato, alerta, a la defensiva.
Sintió que le manoteaba un puñado de cabello y se lo tiraba hacia atrás, para darle un dolor que la distrajera, para demostrarle quién era el que mandaba.
Fatalista, vaticinó que había llegado la hora de cumplir con aquella máxima que dice que ante la violación inminente, no hay mejor salida que relajarse y gozar.Entonces, se quejó sensualmente, sabiendo que lo excitaría y que su falo adquiriría una mayor rigidez.
El sabía que el poder era suyo y empujó su miembro con fuerza, moviéndose con una furia intensa que ella se encargó de domesticar con movimientos que oficiaron de freno a la vertiginosidad, para ir llevándolo luego al nacimiento de una cadencia inesperada.
Ella gozó lo físico de los roces, con más o menos presión y del placer que le daban la ambigüedad del propietario del poder, el convencimiento de lo inminente y la absoluta certeza del placer que le causaba.
Gimieron ambos y lograron combinarse, aparearse en el sonido, tal y como estaban, en la carne.El glande y su enorme tronco de jade entraron sin permiso y sin concesiones en su cuerpo, luego vino el repliegue continuo y uniforme, todo fundido en un dolor agradable y excitante.Ya no quería que aquello terminara y quiso desalojarlo de toda duda cuando con sumisa fruición comenzó a lamerlo para alcanzar juntos el éxtasis supremo y cuando él la agarró de los hombros, empujándolos hacia abajo, disfrutó del poder que la ordenaba, sintió que ambos eran bailarines moviéndose en un compás casi perfecto.
Ambos gritaron, ambos gozaron y ella, en el paroxismo del placer sexual, ni cuenta se dió del filo de la navaja degollando sus suspiros; le había hecho caso a la máxima; pero olvidó que su violador deseaba que se le resistiera.

10 comentarios:

Voy Por Más dijo...

Me encantó cómo lo narraste y mientras lo leía pensaba... sólo se equivocó en que ella acceda y no sea de prepo ya que a un violador lo que lo estimula es eso y termina con esa aclaración... Mis felicitaciones!

Alex dijo...

genial la descripción (todavía me acuerdo cuando me decías no se si me animo, no me salen las descripciones: medalla y aplauso como dice Duda)
lo hubiera marcado también en la venganza.
besote Ceci, me encantó!

La otra parte de mí dijo...

VOY POR MÁS,gracias.y me encantó que te pase lo que te pasó,era la idea,que el final te corrobore el pensamiento...pasaré por tu blog en cuanto pueda.besotes.
ALEX,siii,me acuerdo cuando decía eso,pero bueno,eso es lo positivo del taller,animarse a más,probar...y salen las cosas que uno quiere finalmente.besis.

Tortu dijo...

Ese final!!! alucinante!!!
CLAPSSSS para vos, es un gusto leerte como siempre.

Félix dijo...

La navaja... se me ha cortado el orgasmo (literario) de golpe. Uf.

Otramirada dijo...

Es un tema delicado que causa escozor, pero fue bien tratado. Muy buen relato.

El Mellizo dijo...

No me puedo imaginar a una mujer actuando así frente a un violador. El relato impacta, está bien armado, pero creo que parte de la falacia "que dice que ante la violación inminente, no hay mejor salida que relajarse y gozar". Eso construyó un mundo de tonterías.
Perdón por ser un aguafiesta, pero es lo que pienso. Hubiese preferido no tener que escribir este comentario y dudé, pero sentí que tenía que hacerlo.

HuggabLe GirL dijo...

Pasaba y me gusto mucho no solo el post, sino el nombre que le diste a tu blog...sera éste tu 8 pecado?
=)
Saludoss

veraimagen dijo...

Genial!! Me pasó como a Félix.

veraimagen dijo...

Genial!! Me pasó como a Félix.