jueves, 4 de octubre de 2007

Marginal.

La luna le da su espalda más negra a la noche y las estrellas entristecidas, alumbran los ranchos de los marginados.
Un perro corre a un gato que sale disparado arrastrando sombras tratando de alcanzar una rata y todo termina cuando ésta se esconde en un hoyo del basural, el gato huye a las alturas de un techo de chapas y el perro regresa con sus huesos (los propios) a echarse en el mismo lugar de siempre, a dormir el sueño aliviador de los famélicos.
En las casuchas, como en el tango, el músculo duerme y la ambición descansa. En la única habitación se dan calor unos a otros y el aire, enrarecido, aumenta el sopor, haciendo caer en sueño profundo a todos. Las narices se adaptan a la pestilencia de los olores. Los oídos de los chicos oyen sólo lo que deben oír y cuando la cama de su madre haga ruido en las madrugadas, ellos simularán estar dormidos como angelitos irreverentes.
La abuela, en cambio, duerme poco, porque como dice siempre, poco es lo que le resta por estar despierta. Ella sabe que después de abrirse la puerta del rancho, vendrán los cuchicheos y luego, el ruido que no será de su incumbencia; por eso estirará la mano, tomará la botella de vino y comenzará a empinársela tratando de que cada trago no resuene en la habitación.
En la oscuridad, que es su cómplice adentro, la madre y el visitante no percibirán lo que pasa.No oirán al perro corriendo nuevamente al gato, ni la huída de la rata en el basural y mucho menos a la abuela tragando el vino; tal vez escucharán las respiraciones de los cuatro niños, las de ellos mismos y el zumbido lejano de un camión que pasará por la ruta de vez en cuando.
Entonces, será el momento de que la cama se mueva, se hundirá el pulgoso colchón con cada envión del hombre sobre ella, no pudiendo del todo enmascararse el ruido de hierros y alambres.Al rato, él se vestirá sin bajarse de la cama y ella, que conoce la solidez de las penumbras, descenderá del camastro y abrirá la enclenque puerta del rancho con los ojos cerrados, para no enceguecerse con el resplandor de las luces del puente carretero.
Una vez terminados de atar los cordones de sus mugrosos y raídos zapatos, el hombre se levantará y podrá salir sin llevarse nada por delante, pero antes dejará sobre la destartalada cómoda unos pocos pesos que ella transformará en comida y acomodará prolijamente al lado del preservativo que no se usó y de las estampitas religiosas que como ramilletes de flores ofrecerán sus hijos en las calles al día siguiente.

12 comentarios:

El Mellizo dijo...

Las personas que usted define de ésta manera no usan preservativos. La descripción no llega a la marginalidad. Usted transmite un desorden exterior y un precario pero existente orden interior y es exactamente al revés.
Saludos.

Alicia R. dijo...

¡Muy bueno! Me gustó :-)

La otra parte de mí dijo...

bienvenido su comentario,como siempre,gracias.

Otramirada dijo...

Hola: me gusto tu relato porque se aparta de los temas color de rosa, para adentrarse en la marginalidad. Porque es totalmente marginal ejercer la prostitución en una habitación compartida con cuatro hijos, vivir entre la pestilencia, el hacinamiento, los colchones pulgosos, las ratas y la inmundicia humana y de la otra.El detalle del preservativo señala el no cuidado y el poco valor que se le puede dar a la propia vida (si bien esto no es exclusivo de los marginales). El desorden exterior es una manifestaciòn de lo que esta pasando por el interior. Muy bueno lo tuyo.

La otra parte de mí dijo...

OTRAMIRADA,gracias por pasar y dejar comentario.besos afectuosos.

valeria courier dijo...

tu relato me recuerda a la gente de lota, la esposa del minero y sus hijos.. algo asi como subterra

...hermosos escritos :*

La otra parte de mí dijo...

VALERIA,gracias por leerme y comentar.besos.

Ana C. dijo...

LOPDM, te leo siempre, aunque no comente. Estuvieron muy bien, tanto éste como el anterior. Las descripciones son muy buenas y también las imágenes que creás.

Supongo que debe ser bastante difícil ponerse en esos lugares tan marginales en donde ambientás tus historias y me pregunto cómo lo hacés, a veces.

Lucy in the Sky dijo...

Excelente relato. Muy cuidados los detalles y la atmósfera que se recrea. Me llamó mucho la atención el tema. Pocos escriben sobre esto. Muy bien.

Carmen dijo...

Hola, pase por acá y no me quedó otra que leerme el blog de punta a punta. Que excelente cocktail que hacen entre todos. Que maravilla de imágenes que encontré. Un abrazo y embargada y embriagada por la gula, digo ¡quiero mas!
carmen

pico dijo...

no se como me siento despues de leer. bellooooooooooooooooooooooo. chao no mas.un saludo y un abrazo de blog, q es lo q :( hay.

Poéticamente Insurrecto dijo...

No conocía un lugar tan pecaminoso para detener la vorágine del día, lo voy a tener en cuenta...